30/07/2026 • 5m de lectura
Cómo comprobar una moto de ocasión antes de comprarla

Comprar una moto de segunda mano puede ser una forma rentable de adquirir una moto, pero tienes que saber exactamente en qué estás gastando tu dinero. Es fundamental realizar comprobaciones exhaustivas antes de comprometerte con la compra, aunque a muchos compradores inexpertos les preocupa pasar por alto algo importante o hacer peticiones poco razonables. Además, revisar una moto usada por primera vez puede imponer respeto, especialmente si el vendedor te está observando.
De la misma manera que alguien puede necesitar aprender a vender una moto, tú necesitas aprender a comprar una, y esto es especialmente necesario cuando se trata de motos de segunda mano. Aquí desglosamos cómo revisar una moto usada antes de comprarla, incluidos los pasos a seguir, las señales de alarma a las que debes prestar atención y cuándo es mejor echarse atrás.
Qué llevar al inspeccionar una moto usada
Puedes reducir gran parte del estrés asociado a la revisión de una moto usada asegurándote de llevar el equipo adecuado. No permitas que un vendedor te impida utilizar tus herramientas para realizar una inspección minuciosa. Cualquier vendedor de confianza y razonable entenderá por qué quieres revisar la moto correctamente antes de comprarla.
Cuando vayas a revisar la moto usada que te interesa, necesitarás llevar lo siguiente:
Cámara
Linterna
Bloc de notas y bolígrafo
Una copia del anuncio, si procede
Guantes desechables
Voltímetro o multímetro
La linterna te permitirá ver todas las partes de la moto con claridad, mientras que el bloc de notas te servirá para anotar lo que encuentres. Tener el anuncio a mano puede ayudarte a comparar lo que ves con lo que se anunciaba. Los guantes desechables son esenciales porque es muy probable que te manches las manos de aceite y suciedad, mientras que disponer de un voltímetro o un multímetro te permitirá comprobar completamente el estado de la batería de la moto.
Puedes simplificar esta lista llevando un smartphone que ya incluya cámara, linterna y una aplicación de notas. Con este método, también puedes hacer una captura de pantalla del anuncio en lugar de depender de una impresión en papel.
Si vas a hacer una prueba de conducción con la moto, también necesitarás otros elementos que trataremos más adelante.
Tampoco es mala idea ir acompañado de otra persona, especialmente si conoces a alguien que entienda de motos o tenga experiencia previa comprando vehículos de segunda mano. Un segundo par de ojos podría ayudarte a detectar señales de alarma que de otro modo podrías pasar por alto, y también puede darte una mejor idea de si el vendedor parece de confianza.
Empieza por la documentación
La documentación es el mejor lugar para empezar al revisar una moto usada, porque si hay problemas en este aspecto, puedes echarte atrás inmediatamente antes de comprobar nada más. Empezar por los papeles te ayudará a evitar la compra de una moto robada, una moto con un historial sospechoso o una moto con la propiedad en disputa.
Revisa cuidadosamente toda la documentación, incluido el permiso de circulación (conocido en la UE como certificado de matriculación del vehículo). Puedes usarlo para confirmar que el número de identificación del vehículo (VIN) y el número del motor coinciden con lo que figura en el permiso de circulación. Cabe señalar que ciertos tipos de motos, como las de campo, no tienen por qué tener necesariamente documentos de matriculación, pero todas las motos de carretera deberían tenerlos.
Además, deberías comprobar el historial de mantenimiento de la moto. Lo ideal es contar con un historial de revisiones completo, así como con los recibos de cualquier trabajo realizado. También puedes pedir ver los certificados de la ITV (o la inspección técnica de vehículos correspondiente en otros países de la UE), y debes comprobar que la placa de matrícula coincide con el número de matrícula que figura en los papeles. Un vendedor fiable estará dispuesto a mostrarte toda la documentación que necesites.

Inspección exterior: chasis y carrocería
Una vez que pases a la inspección física de la moto, puedes empezar por el exterior. Primero, comprueba que la moto coincida con la descripción que te dieron. Debe ser la misma marca, modelo y color que se anunciaban, y deberías echarte atrás si tienes la clara impresión de que el anuncio era intencionadamente engañoso.
A continuación, fíjate bien en el chasis y la carrocería. ¿Está la pintura en buen estado o la moto necesitará un repintado? ¿Hay algún indicio de que la moto haya sufrido un accidente? ¿Parece la moto bien cuidada en general? Presta atención a las zonas de difícil acceso para ver si la moto se ha limpiado rápidamente antes de tu llegada o si realmente se ha cuidado a lo largo del tiempo.
Por último, fíjate en el desgaste general para ver si está dentro de los límites aceptables. Es de esperar que una moto usada presente signos físicos de uso, pero esto debe ser razonable. Comprueba cuánto desgaste tienen las fundas de asiento e inspecciona cualquier elemento de plástico para asegurarte de que no haya daños visibles ni problemas con las fijaciones al chasis.

Comprobaciones del motor y mecánicas
Las comprobaciones del motor y mecánicas son una de las partes más cruciales a la hora de comprar una moto de segunda mano, así que presta especial atención aquí. Si pasas por alto problemas en estas áreas, puede salirte especialmente caro a largo plazo.
Primero, antes de llegar, pide al vendedor que se asegure de que el motor esté frío cuando llegues. Si arrancan la moto antes de que llegues y calientan el motor, este arrancará con más facilidad, lo que puede darte una idea falsa del estado actual del motor. Debes asegurarte de que arranca correctamente en frío.
Presta atención a si sale humo oscuro o excesivo del escape y escucha si hay ruidos de traqueteo u otros indicios sonoros de problemas en el motor. Inspecciona la moto en busca de fugas de aceite, combustible o refrigerante y asegúrate de que el motor responda con suavidad cuando pruebes el acelerador. En particular, escucha si hay petardeos en el motor o sonidos inusuales.

Suspensión, ruedas y neumáticos
Debes revisar la suspensión de la moto; la forma más sencilla de hacerlo es sentándote en ella, empujando con firmeza las horquillas delanteras y rebotando sobre el asiento para comprobar el amortiguador trasero. Deberían volver a su posición natural con suavidad y sin ruidos significativos. La velocidad y la fluidez del rebote también deben ser constantes cada vez. Presta atención a posibles ruidos metálicos y realiza una inspección visual para detectar restos de aceite o de óxido.
Gira las ruedas para asegurarte de que se mueven libremente y comprueba que la cadena mantiene una tensión constante. Realiza una inspección visual de la rueda en busca de abolladuras, grietas, arañazos profundos u otros signos de daños. Los arañazos superficiales no son un gran motivo de preocupación, pero si las ruedas están dobladas o muy dañadas, la reparación puede resultar cara.
También tendrás que revisar los neumáticos. Esto no tiene por qué ser un factor determinante, ya que los neumáticos se pueden cambiar, pero es un gasto del que podrías prescindir, y es importante saber si es necesario sustituirlos. Un desgaste uniforme y homogéneo en los neumáticos está bien, pero vigila si el desgaste es irregular e intenta rebajar el precio si hace falta cambiar un neumático.

Estado de los frenos y de la cadena
Una de las cosas más importantes que debes saber sobre las motos es que los frenos son tu sistema de seguridad más importante. Por lo tanto, al comprar una moto de segunda mano, tienes que tomarte el tiempo necesario para comprobar que funcione correctamente.
Comprueba que las pastillas de freno tengan el grosor suficiente, normalmente al menos 2 mm, y que los discos de freno estén en buen estado, sin grietas ni otros signos de daños. Tienes que probar tanto el freno delantero como el trasero, asegurándote de que se noten lo suficientemente firmes y suaves al accionarlos. Al soltar los frenos, el movimiento también debe ser fluido y no debería haber apenas ruido al hacerlo. Puedes probarlo haciendo rodar la moto suavemente hacia adelante, accionando los frenos y soltándolos de nuevo.
También querrás comprobar el estado y la tensión de la cadena de transmisión. Puedes hacerlo tirando suavemente de ella hacia fuera desde el piñón trasero (la rueda dentada) del lado derecho. Debería separarse aproximadamente hasta la mitad del diente. Si la cadena se separa más que eso, está demasiado floja y habrá que sustituirla pronto.
Inspecciona visualmente la cadena mientras haces esto y asegúrate de que los eslabones estén en buen estado y de que la cadena no esté excesivamente desgastada. Busca posibles restos de óxido y asegúrate de que los dientes del piñón no estén deformados.

Comprobaciones del sistema eléctrico
Con el motor en marcha, es buena idea repasar una lista de control de los principales sistemas eléctricos de la moto de ocasión. Por ejemplo, asegúrate de que todos los indicadores del cuadro de instrumentos funcionen correctamente. Prueba los intermitentes y las luces de emergencia, y luego acciona los frenos para comprobar que las luces de freno funcionan como deben.
Presta especial atención a los faros delanteros. Pruébalos tanto en la posición de luz de cruce como en la de luz larga y déjalos encendidos un rato. Si los faros empiezan a perder intensidad, podría ser indicativo de un problema en la batería.
Hablando de la batería, deberías realizar una inspección visual en busca de abultamientos o daños físicos.
Utiliza también un voltímetro para comprobar la batería. En reposo, con el motor apagado, la batería debería marcar idealmente entre 12,6 y 12,8 V. Si marca por debajo de 12 V, es señal de que la batería está débil y debe sustituirse.
Tras acelerar el motor, la batería debería situarse en torno a los 14 V. Si está por debajo de 13 V, sugiere un problema de carga, y si supera los 15 V, indica una sobrecarga. Los problemas de la batería no significan necesariamente que tengas que buscar otra opción, pero tendrás que tener en cuenta el coste de sustituirla. Una vez más, es recomendable intentar negociar un precio con descuento si puedes.

Lista de comprobación para la prueba de conducción
En un mundo ideal, deberías concertar una prueba de conducción, ya que esto te permitirá tener una idea clara de cómo se siente realmente la moto en la carretera. No siempre es posible organizarla, pero si lo consigues, puede facilitar mucho tu decisión. Habla con el vendedor sobre la posibilidad e intentad llegar a un acuerdo.
Si logras concertar una prueba de conducción, tendrás que llevar contigo los siguientes elementos:
Permiso de conducir de motocicleta
Comprobante del seguro
Casco de moto
Guantes de moto
Chaqueta de motorista
Durante la conducción, asegúrate de probar bien las luces, los frenos, las marchas y la suspensión. No es necesario que te centres demasiado en las revoluciones, así que prioriza conducir con cuidado y disfrutar de un trayecto suave.
Señales de alerta: cuándo retirarse
Al comprar una moto de segunda mano, es relativamente fácil entender algunas de las señales de alerta a las que hay que prestar atención, pero ¿cuándo se convierten estas señales en una preocupación seria y cuándo cruzan el umbral a partir del cual deberías retirarte?
Si el vendedor intenta impedirte realizar comprobaciones o si la moto no coincide con la descripción del anuncio, desiste de la compra. Del mismo modo, si el papeleo no está en regla, busca en otra parte. Esto incluye que el vendedor no tenga el libro de registro a su nombre o que los datos del libro no coincidan con la moto.
Algunos de los aspectos físicos evidentes que hay que vigilar incluyen bastidores dañados, problemas con los sistemas electrónicos o problemas en el motor. Si el vendedor no puede o no quiere facilitar el historial de mantenimiento de la moto, puede que no valga la pena correr el riesgo.
Por lo general, si la moto ha sido muy personalizada y no hay documentación que lo respalde, es una señal de alerta grave. Al fin y al cabo, podrías encontrarte con dificultades en el futuro con las inspecciones locales de aptitud para circular. También deberías desconfiar si al historial de mantenimiento le faltan detalles porque el vendedor afirma haber realizado todo el trabajo por su cuenta. A menos que pueda presentar recibos u otras formas de prueba, es simplemente confiar demasiado a ciegas.
Las señales de alerta menores pueden ser más aceptables, como neumáticos desgastados o una batería que deba sustituirse pronto, siempre que el precio refleje el estado de la moto y estés dispuesto a invertir el tiempo y el dinero necesarios. Sin embargo, deberías retirarte si el estado de la moto no se refleja en el precio o si el coste total va a ser demasiado alto.
Consejos finales antes de comprar una moto de segunda mano
Mucha gente se obsesiona demasiado con el kilometraje al comprar una moto de segunda mano. Aunque es importante saber cuánto se ha usado la moto, un kilometraje alto no es necesariamente un problema en sí mismo. El estado general de la moto es mucho más importante, y contar con un historial completo de mantenimiento importa más que tener pocos kilómetros en el marcador.
Asegúrate de comprobar todo lo que quieras revisar y, si el vendedor te niega permiso para algo que consideras importante, procede con cautela. No tengas miedo de retirarte si la moto no cumple tus expectativas o si el trato no te convence. Confía en tu instinto y recuerda que siempre habrá otras motos que ver en el futuro.
Tómate tu tiempo con las comprobaciones y no permitas que te presionen para tomar una decisión. También deberías hacer todas las preguntas que tengas y asegurarte de recibir respuestas satisfactorias antes de comprometerte con la compra.
Por último, una vez que decidas comprar una moto usada, deberías llevarla a revisar por un mecánico profesional de motocicletas lo antes posible. Esto ayuda a solucionar cualquier problema rápidamente y te dará tranquilidad.


